Para empezar, tenemos que
dormir como un oso cuando hiberna hasta que llegue el momento en el que el
ruidoso timbre de la alarma, o algún pariente, nos perturbe el sueño. Para
conseguir abrir los ojos como platos, abrimos la lámpara de la mesilla de
noche, o la luz.
Una vez tenemos los ojos
suficientemente abiertos para no tropezarnos con algo, nos levantamos de la
cama y vamos hasta el armario para escoger la ropa que nos pondremos.
Cuando ya nos hemos vestido,
nos vamos al baño para peinarnos, lavarnos la cara con una toalla, o algún objeto semejante, y si lo vemos
adecuado maquillarnos o afeitarnos, dependiendo del sexo.
Una vez aseados, volvemos a
la habitación para hacer la cama, siguiendo estos pasos: primero estiramos las
sábanas y después, cogemos los bordes y los metemos por debajo del colchón. Es
recomendable abrir la ventana para que la habitación se ventile.
Para finalizar, vamos a la
cocina para alimentarnos como reyes y cuando terminamos, vamos a lavarnos los
dientes para dejarlos como perlas.
Ahora ya podemos salir a la
calle con la cabeza bien alta, preparados para deslumbrar a cualquiera, pero
antes, ¡no debemos olvidar calzarnos!
Gracias por su atención.