domingo, 10 de marzo de 2013

Estrofa nmotécnica:


Cuando la vi,
pensé que era para mí,
esa cebra que veía
desde casa del amigo de María.

En cuanto podía
pensaba en pasar el día
en el taller de jardinería.

Me llamaban al móvil
y me dijeron si quería
la cebra que cantaba
en mi galería.


sábado, 9 de marzo de 2013

                                                                           Entrevista

  • ¿A qué edad conseguiste tu primer trabajo?¿De qué?
A los dieciséis años de mecánico, la profesión que estoy ejerciendo actualmente.

  • ¿Qué estudios reaslizaste y por qué los eligiste?
La E.G.B y la F.P.1, porque siempre me ha gustado el mundo de la mecánica.

  • ¿Repetirías tu elección si tuvieras una nueva oportunidad?
Probablemente sí, porque cómo he dicho la mecánica siempre me ha gustado.

  • ¿Te consideras más como un líder o un seguidor?
Soy consecuente con lo que pienso y llego hasta el final en las decisiones que tomo, no me considero ni líder ni seguidor.

  • ¿Acabas siempre lo que empiezas?
Sí, soy una persona bastante cabezota.

  • ¿Cómo te describes a ti mismo?
Me considero una persona alegre, honesta y amigo de mis amigos.

  • ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Hacer deporte y estar con mi familia.

  • ¿Prefieres trabajar solo o en equipo?
Solo, pero si el equipo es bueno, no tengo ningún problema en trabajar con ellos.

  • ¿Cuál es tu deporte favorito?
Me gustan todos, pero me apasiona el fútbol.

Muchas gracias por tu tiempo, y por tu sinceridad.
En clase tuvimos que recitar un poema y yo elegí uno de Pablo Neruda:

Te recuerdo como eras en el último otoño

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia dónde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desede los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma.
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Pablo Neruda                        



                                                                       El pintor de batallas

A Arnold, desde niño, le encantaba jugar a los soldados y a los tanques, como a todos los compañeros de su clase.
Cuando creció, en las horas libres del colegio, jugaban a ser soldados que se peleaban y ganaban guerras. Un día, mientras se dirigía a casa después del instituto, una furgoneta negra se paró al lado de la acera, y unos hombres fuertes y musculosos le cogieron, sin dejarle ninguna oportunidad para defenderse, y le dejaron inconsciente.
Cuando despertó, estaba en un lugar muy pequeño, gris y oscuro, cerrado por una puerta de metal. Llevaba un traje de camuflaje, de colores verdes, marrones, grises...
Vio su ropa tirada en un rincón de la habitación, y miró su mochila, la abrió y cogió el bloc de dibujo.
Cada día que pasaba, todos los días se dibujaba como un líder de un ejército.
Un día, la puerta misteriosa se abrió y apareció un hombre, vestido de la misma forma que Arnold, y le explicó cómo sería su vida a partir de aquél momento, que tendría mucho que a ver con sus dibujos, pero que le haría ver que durante todo ese tiempo había estado equivocado.